Este artículo lo he extraído de la revista Aula, ya que me ha parecido muy interesante su temática del aprendizaje colaborativo asociado con las TIC. Lo he decidido poner en mi blog, bajo el permiso de Iolanda García González, que rige el departamento de pedagogía de la Universidad de Barcelona porque sería un ejemplo de lo que estamos haciéndo en esta asignatura, es decir, estamos llevando a cabo un aprendizaje colaborativo a través de las TIC. A menudo, da la sensación de que hablar de aprendizaje colaborativo mediado por las TIC supone necesariamente hablar de un tipo de aprendizaje y de unas herramientas tecnológicas de calidad. Por otra parte, prácticamente cualquier aplización basada en un soporte web se caracteriza automáticamente como colaborativa. Esta aplicación “ligera” o “laxa” del adjetivo colaborativo ha tenido t tiene lugar tanto para referirse a metodologías y prácticas de aprendizaje que se dan en el aula, como para describir las características de programas o plataformas de aprendizaje online. Sin embargo, es necesario distinguir entre lo que significa hacer uso colaborativo de la tecnología y utilizar una tecnología colaborativa o para el aprendizaje colaborativo. En efecto, cualquier aplicación tecnológica que permita el intercambio de datos entre usuarios pueda darse como apoyo de la colaboración. Esto es así porque, más allá de las propiedades técnicas y del correcto manejo de una herramienta, es importante pensar en el tipo de empleo que permite, con qué finalidad va a utilizarse y qué usos van a facilitar el uso de las tareas asignadas.
La mayor parte de entornos virtuales de aprendizaje incorporan combinaciones diversas de herramientas que conforman sistemas complejos para mediar la comunicación y el intercambio de datos como actividades básicas. La comunicación puede diferir, por ejemplo, en la dimensión temporal en la que tienen lugar (asíncrona o sincrónica). También pueden presentarse distintas opciones de organización, clasifización y soporte de la información. Por la tanto es importante conocer los condecionantes de cada herramienta y de sus posibles efectos en los procesos que nos interesa generar. Se trata, en definitiva, de poner las herramientas al servicio del tipo de contextos y actividades con los que vamos a trabajar, atendiéndo tanto a su dimensión pedagógica como social.
Por otra parte, debemos tener en cuenta que, aunque, con un adecuado planteamiento metodológico, prácticamente cualquier herramienta tecnológica puede servir de apoyo de aprendizaje colaborativo, la mayor parte de las aplicaciones tecnológicas de uso ordinario no están diseñadas para mediar procesos de aprendizaje, ni mucho menos para para favorecer la construcción colaborativa de conocimiento. Esto hace que determinados procesos, tanto cognitivos como sociales, resulten más difíciles de desarrollar y por ello menos factible que lleguen a generarse, como por ejemplo: la creación de representaciones y objetos conceptuales compartidos, o la negociación de significados y el establecimiento de bases de comprensión comunes. De la misma forma, una herramienta que no se haya diseñado genuinamente para apoyar la construcción de una comunidad de aprendizaje difícilmente servirá a dicho propósito.
Algunos ejemplos de aplicaciones de CSCL diseñadas expresamente para usos educativos y, en concreto, para construcción colaborativa de conocimiento son los entornos de aprendizaje en red KF (Knowledge Forum), Fle3 (Future Learning Envrionment 3) o BSCL (Basic Support for Cooperative Learning). Cada uno de ellos ofrece un repertorio distinto de prestaciones, basado en un modelo teórico subyacente que implica una determinada interpretación de cómo tienen lugar los procesos de aprendizaje y de construcción colaborativa de conocimiento.
A pesar de todo, resulta difícil aportar evidencias que muestren la superior calidad de una aplicación de CSCL respecto de otra, o incluso encontrar indicadores de las ventajas que representa su uso frente a la utilización tradicional de las TIC en el aula. Entre otros aspectos, debemos tener en cuenta que, por supuesto, la tecnología colaborativa puede utilizarse también para la simple transmisión de información y, de hecho, podríamos encontrar múltiples situaciones en que eso es lo que sucede en realidad.
